Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, muchas instalaciones y equipamientos técnicos sufren un desgaste adicional. Las puertas automáticas, presentes en garajes, edificios residenciales, centros comerciales, hospitales, hoteles o naves industriales, no son una excepción.
Aunque están diseñadas para soportar el uso diario y diversas condiciones ambientales, el calor extremo, la exposición solar prolongada y el polvo estival pueden afectar negativamente a su funcionamiento si no se realiza un mantenimiento adecuado.
En este artículo, desde FIMPA compartimos una serie de recomendaciones clave para cuidar y mantener las puertas automáticas en perfectas condiciones durante los meses de verano, prevenir averías y, sobre todo, evitar accidentes.
¿Cómo afecta el verano a las puertas automáticas?
Las altas temperaturas y el entorno cambiante del verano pueden generar problemas tanto mecánicos como electrónicos en los sistemas automatizados:
Calor extremo
Los componentes electrónicos como las placas de control, sensores o motores pueden verse afectados por el sobrecalentamiento. El calor excesivo también puede provocar expansión de materiales, lo que afecta al ajuste y alineación de la puerta, dificultando su movimiento o generando roces.
Exposición solar directa
Una exposición continuada al sol puede dañar materiales plásticos, gomas o carcasas externas, generando desgaste prematuro o deformaciones. En puertas de cristal, puede incluso influir en el funcionamiento de sensores si se alteran los contrastes de luz.
Aumento de polvo y suciedad
Durante el verano, especialmente en entornos urbanos o industriales, la acumulación de polvo, arena o polen en las guías, sensores o mecanismos puede provocar obstrucciones, ralentizaciones o fallos en la apertura y cierre.
Cambios de uso estacionales
En zonas turísticas o residencias vacacionales, el uso intensivo de las puertas durante cortos periodos puede incrementar el desgaste si no se ha realizado una puesta a punto previa.
Consejos clave para un buen mantenimiento en verano
La mejor forma de prevenir fallos y averías durante los meses de temperaturas más altas es realizar una labor de mantenimiento e inspección periódica. No obstante, estos son algunos de los consejos que te ayudarán a mantener las puertas automáticas en buen estado durante esta época:
1. Revisión del sistema eléctrico y componentes electrónicos
Verifica que las centralitas de control, baterías, sensores y cableado estén bien protegidos del calor y la humedad. Es recomendable ubicar los cuadros de mando en lugares ventilados o protegidos del sol directo.
2. Limpieza profunda de mecanismos
Las guías, raíles, rodillos y demás piezas móviles deben mantenerse limpios y libres de polvo o residuos. Una limpieza periódica con productos no abrasivos ayuda a que la puerta funcione de forma suave y sin obstrucciones.
3. Lubricación adecuada
En verano, los lubricantes pueden evaporarse más rápidamente. Utiliza lubricantes específicos para altas temperaturas, y aplica en puntos clave como bisagras, ejes y engranajes para evitar fricciones.
4. Comprobación de sensores y sistemas de seguridad
Asegúrate de que fotocélulas, bandas de seguridad, sistemas de detección de obstáculos y paradas de emergencia funcionan correctamente. La exposición solar o el polvo pueden alterar su precisión o respuesta.
5. Inspección de los elementos estructurales
Verifica que no haya dilataciones, deformaciones o desequilibrios causados por el calor en la hoja de la puerta, los marcos o los anclajes. Esto es especialmente importante en puertas metálicas o de gran tamaño.
6. Mantenimiento preventivo programado
Es fundamental contar con un plan de mantenimiento adaptado a la época del año. Si es posible, programa una revisión profesional antes del inicio del verano para detectar posibles fallos ocultos o ajustar los mecanismos.
Consejos adicionales para prevenir accidentes
Más allá del mantenimiento habitual, es importante tener en cuenta, además, las siguientes cuestiones:
- No manipular la puerta si detectas un fallo: puede agravar el problema y provocar riesgos para el usuario.
- En comunidades o espacios públicos, informar del uso correcto de la puerta a vecinos o visitantes, especialmente si es automática.
- Nunca forzar la puerta manualmente si está bloqueada: contacta con un profesional autorizado.
- Asegúrate de que la puerta dispone de todos los dispositivos de seguridad obligatorios, como sistemas de inversión de movimiento al detectar obstáculos.
El verano es sinónimo de vacaciones, descanso y movilidad. Y eso significa que las puertas automáticas juegan un papel clave en la entrada y salida de personas, vehículos y mercancías. No dejes su mantenimiento en segundo plano.
Una revisión a tiempo puede evitar accidentes, costes imprevistos y garantizar que todo funcione con la máxima seguridad, también en los días más calurosos del año.
¿Tienes una puerta automática y no sabes si está en condiciones óptimas? Contacta con un instalador registrado o empresa especializada, y asegúrate de que este verano tu puerta no sea un problema, sino una garantía de comodidad y seguridad.





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