En un momento en el que la tecnología avanza a gran velocidad y los sistemas automáticos forman parte esencial de la movilidad, el acceso y la seguridad en todo tipo de edificios, instalaciones y hogares, resulta inaplazable abordar una realidad incómoda: la mayoría de puertas automáticas instaladas en nuestro país no cuentan con los mecanismos de seguridad reglamentarios exigibles por normativa.

Esta situación, lejos de ser un problema técnico o aislado, representa un riesgo grave para la seguridad de los usuarios, y además mina la competitividad del sector, genera desigualdad entre empresas y abre la puerta a prácticas desleales. 

Por eso, desde FIMPA defendemos la necesidad urgente de impulsar un reglamento específico para el sector, diseñado con criterios técnicos, jurídicos y de control que garanticen la legalidad, la calidad y, sobre todo, la seguridad.

El vacío normativo y sus consecuencias

Actualmente, las puertas automáticas están reguladas por un marco normativo europeo, como el Reglamento de Productos de Construcción, las directivas de máquinas, y las normas UNE-EN específicas según el tipo de puerta. Sin embargo, este marco, aunque válido, no es suficiente en la práctica. Su aplicación es dispersa, su control es limitado, y la falta de un reglamento estatal específico deja en manos del mercado una autorregulación que no está funcionando.

Esto da lugar a una situación preocupante:

  • Instalaciones sin marcado CE real o con declaraciones de conformidad falsas. 
  • Ausencia de dispositivos de seguridad obligatorios (como bandas sensitivas, sistemas anti-aplastamiento, etc.). 
  • Falta de mantenimiento documentado o inexistente. 
  • Instaladores no cualificados operando fuera de todo control técnico. 

Un reglamento sectorial: una necesidad urgente

Por todo ello, desde la federación defendemos la creación de un reglamento específico del sector de las puertas automáticas, que incluya herramientas eficaces para asegurar el cumplimiento normativo y proteger tanto al usuario como a los profesionales serios del sector. Este reglamento debería contemplar los siguientes elementos clave:

1. Un registro nacional de instalaciones

Este registro permitiría identificar y documentar cada instalación de puerta automática, incluyendo datos como:

  • Ubicación. 
  • Tipo de puerta y características técnicas. 
  • Tipo de uso (residencial, comercial, industrial, colectivo…). 
  • Estado actual y antigüedad. 
  • Historial de mantenimiento. 

Este registro permitiría, por primera vez, conocer la realidad del parque instalado en España y tomar decisiones estratégicas para su control y actualización.

2. Un registro de instaladores especializados

Es imprescindible que la instalación y el mantenimiento de puertas automáticas estén reservados a profesionales cualificados y registrados oficialmente. Este registro sería una garantía para el usuario y una forma de dignificar la profesión y combatir el intrusismo.

El reglamento debería exigir:

  • Formación técnica acreditada. 
  • Cumplimiento de protocolos de instalación y mantenimiento. 
  • Responsabilidad civil y cobertura aseguradora. 

3. Inspecciones técnicas periódicas 

Al igual que sucede con otros elementos de riesgo (ascensores, calderas, instalaciones eléctricas), las puertas automáticas deben someterse a inspecciones periódicas realizadas por un Organismo de Control Autorizado (OCA).

Estas revisiones permitirían:

  • Verificar que las puertas mantienen sus condiciones de seguridad. 
  • Detectar fallos, riesgos o manipulaciones indebidas. 
  • Actualizar el estado de la instalación en el registro nacional. 

4. Un sistema sancionador y de trazabilidad

Toda norma debe ir acompañada de un sistema de control y sanción, que permita actuar contra instalaciones ilegales, productos sin conformidad, y prácticas fraudulentas. La trazabilidad de los productos y de las intervenciones permitiría un control mucho más eficaz del mercado.

Más seguridad, más transparencia, más competitividad

Este reglamento sectorial no solo aportaría más seguridad a los ciudadanos, que a diario usan puertas automáticas en viviendas, centros comerciales, fábricas o garajes. También supondría una mejora clara en la competitividad del sector, al eliminar la competencia desleal de quienes trabajan fuera de normativa o utilizan productos inseguros.

Las empresas que invierten en calidad, formación y cumplimiento normativo necesitan un entorno justo para poder crecer. Este reglamento permitiría además avanzar en la profesionalización del sector y fomentar una cultura preventiva y responsable, clave en un entorno cada vez más automatizado.

Desde FIMPA hacemos un llamamiento a la Administración, a los organismos reguladores y al conjunto del sector para impulsar este reglamento. Tenemos la experiencia, el conocimiento técnico y la voluntad de liderar este cambio. Pero necesitamos un marco legal que lo haga posible.

La seguridad no puede seguir siendo una opción. Es hora de dotar al sector de las puertas automáticas de una regulación a la altura de su importancia en la vida cotidiana de millones de personas.