Con la llegada del otoño, la bajada de temperaturas y el aumento de las precipitaciones, los sistemas de acceso sufren un mayor desgaste. Desde FIMPA recordamos que realizar un mantenimiento preventivo en octubre es fundamental para evitar averías, garantizar la seguridad y asegurar la máxima eficiencia energética en los edificios antes de que llegue el frío intenso.
El cambio de estación trae consigo nuevos retos para las infraestructuras de cualquier edificio o nave industrial. Durante el otoño y el invierno, factores climáticos como la lluvia, las fuertes rachas de viento y la humedad ponen a prueba el funcionamiento diario de las puertas automáticas. Por ello, el mes de octubre se presenta como el momento estratégico para que comunidades de propietarios y empresas soliciten una revisión a fondo de sus accesos.
Desde FIMPA destacamos tres motivos fundamentales por los que el mantenimiento preventivo estacional es una inversión indispensable:
1. Eficiencia energética y ahorro económico
Las puertas automáticas juegan un papel crucial en la climatización de los edificios. Un sensor desajustado que mantenga la puerta abierta más tiempo del necesario, o un cerramiento deficiente de las hojas, provoca fugas térmicas masivas. Un correcto ajuste por parte de un profesional garantiza que el calor de la calefacción se mantenga en el interior, reduciendo drásticamente la factura energética de comercios y comunidades.
2. Prevención de averías por elementos externos
En otoño, la acumulación de hojas secas, barro o suciedad en las guías correderas puede forzar los motores y provocar bloqueos mecánicos. Además, el aumento de la humedad es el principal enemigo de los componentes electrónicos y los cuadros de maniobra. Una revisión técnica permite limpiar, sellar e impermeabilizar los elementos críticos antes de que se produzca un cortocircuito o una avería costosa.
3. Seguridad y resistencia al viento
Las normativas vigentes exigen que las puertas, especialmente las industriales o las de gran tamaño, soporten cargas de viento específicas. Comprobar la integridad estructural, los paracaídas y las fotocélulas garantiza que, ante un temporal de otoño, la puerta no suponga un riesgo para los usuarios ni para los vehículos.
El valor del instalador acreditado
No todas las revisiones son iguales. Para garantizar que los equipos operan bajo los estándares legales y técnicos, es imprescindible contar con profesionales cualificados. Desde FIMPA animamos a los titulares de las instalaciones a no esperar a que el frío y la lluvia provoquen la primera avería del invierno, programando desde ya sus revisiones preventivas con empresas acreditadas.





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