Las puertas automáticas están presentes en nuestro día a día de muchas formas: en garajes, comunidades de vecinos, edificios de oficinas, centros sanitarios, comercios e instalaciones industriales. Su comodidad y eficiencia son incuestionables. Sin embargo, muchas veces olvidamos que estas puertas, al ser dispositivos mecánicos y electrónicos, también implican riesgos si no se instalan, mantienen y revisan adecuadamente.

Desde la Federación Nacional de Fabricantes, Instaladores y Mantenedores de Puertas Automáticas queremos alertar sobre los posibles accidentes que pueden provocar estas puertas cuando no están en manos profesionales. 

Una puerta automática mal mantenida no solo deja de cumplir su función con eficiencia, sino que puede suponer un grave peligro para la integridad física de las personas y para la seguridad de los bienes.

Accidentes frecuentes con puertas automáticas

Los accidentes derivados del uso inadecuado o del mal funcionamiento de una puerta automática son más comunes de lo que se piensa. Algunos de los más habituales incluyen:

1. Atrapamientos

Es uno de los accidentes más peligrosos y afecta especialmente a niños, personas mayores o personas con movilidad reducida. Las manos, los pies o incluso la ropa pueden quedar atrapados entre las hojas de la puerta, especialmente si el sistema de detección de presencia o los sensores están dañados o mal ajustados. Este tipo de incidente puede causar desde contusiones hasta fracturas o amputaciones.

2. Golpes inesperados

Cuando una puerta automática se cierra o se abre de forma repentina, sin haber detectado correctamente la presencia de una persona, puede impactar directamente sobre ella. Esto puede ocurrir si los sensores están sucios, desalineados o simplemente han dejado de funcionar. Es una situación que puede derivar en caídas, lesiones o en el caso de puertas grandes, impactos de considerable gravedad.

3. Fallo del sistema de seguridad

Las puertas automáticas deben incorporar sistemas de protección como fotocélulas, bandas de contacto sensibles y mecanismos de parada de emergencia. Si estos elementos están ausentes, averiados o desconectados, la puerta no reaccionará ante un obstáculo, poniendo en peligro a personas, animales o vehículos.

4. Tropiezos y caídas

Si la puerta se detiene a mitad del recorrido o se mueve de forma irregular, puede crear una situación inesperada que provoque tropiezos o caídas. Además, el mal estado de los raíles, su desalineación o la acumulación de suciedad también puede derivar en un funcionamiento anómalo que compromete la estabilidad del usuario.

5. Accidentes con vehículos

En los accesos a garajes o instalaciones industriales, un fallo en la detección del vehículo puede hacer que la puerta se cierre mientras este está cruzando. Esto no solo puede dañar el automóvil, sino también poner en riesgo la integridad del conductor y los pasajeros.

6. Aperturas no autorizadas

Un sistema de apertura mal configurado o sin las debidas medidas de control puede facilitar accesos no autorizados. Además del riesgo de robos o intrusiones, también se puede permitir la entrada de personas ajenas que no conocen el funcionamiento de la puerta, exponiéndolas a peligros por mal uso.

La importancia del mantenimiento profesional

Una puerta automática no es un elemento decorativo ni un lujo: es una instalación de seguridad. Y, como tal, requiere controles periódicos realizados por empresas acreditadas y técnicos cualificados. Un mantenimiento profesional garantiza:

  • La correcta calibración del sistema de apertura y cierre. 
  • El ajuste de la velocidad, fuerza y sensibilidad del mecanismo. 
  • La verificación y reparación de sensores y dispositivos de seguridad. 
  • El cumplimiento de la normativa vigente en materia de seguridad y accesibilidad. 
  • La emisión de informes técnicos y certificados que acrediten el estado de la puerta. 

Además, es importante recordar que las puertas automáticas están sujetas a regulaciones específicas que obligan a los propietarios y gestores de los edificios a mantener en buen estado estos dispositivos. 

En comunidades de vecinos o locales comerciales, la responsabilidad recae sobre la administración o los propietarios, quienes deben contratar los servicios de mantenimiento adecuados y conservar los certificados que lo acrediten.

Consejos para evitar riesgos

La mejor forma de reducir al máximo la posibilidad de sufrir accidentes con una puerta automática es confiar su mantenimiento a una empresa cualificada para ello, y hacerlo de forma periódica. Sin embargo, hay una serie de consejos que pueden ayudar a las personas a comprobar si se están cumpliendo todas las medidas posibles:

  • Comprueba que la puerta tenga el Marcado CE. 
  • Exige siempre el certificado de mantenimiento actualizado. 
  • Verifica que la puerta cuente con sensores de presencia, bandas de seguridad y paro de emergencia. 
  • No manipules la puerta por cuenta propia ante una avería. 
  • Evita instalar puertas automáticas de segunda mano sin la correspondiente adecuación normativa. 
  • Informa a todas las personas que vayan a utilizar la puerta, especialmente niños y personas mayores, del correcto uso de la misma. 

Concienciar sobre la seguridad en las puertas automáticas es responsabilidad de todos: fabricantes, instaladores, mantenedores y usuarios. Solo con un mantenimiento profesional y una actitud responsable podemos garantizar que estos dispositivos sigan facilitando nuestro día a día sin convertirse en un riesgo.

Porque lo que parece un detalle técnico puede marcar la diferencia entre la comodidad y un accidente evitable.