“La protección contra incendios debe funcionar durante toda la vida del edificio”

La seguridad de un edificio depende de que todos sus sistemas funcionen como un conjunto. En ese ecosistema, las puertas cortafuego, retenedores, los automatismos y los sistemas de protección contra incendios desempeñan un papel esencial. Para los fabricantes, instaladores y mantenedores representados por FIMPA, conocer la visión de Tecnifuego es clave para anticipar tendencias, comprender la evolución normativa y reforzar la cultura de la seguridad.

Conversamos con Antonio Tortosa, presidente de Tecnifuego sobre los retos que comparten ambos sectores y las oportunidades que se abren para las empresas especializadas en puertas y automatismos.

 

  1. Desde la perspectiva de Tecnifuego, ¿cuál es hoy el mayor reto en materia de seguridad contra incendios para los edificios en España?

El reto está en conseguir que la protección contra incendios funcione de verdad durante toda la vida del edificio. En España tenemos una normativa exigente y soluciones técnicas muy avanzadas, pero la seguridad final depende de muchas cosas: de cómo se haya diseñado, de que la instalación sea correcta, de que se mantenga y de que las modificaciones que se hagan después no alteren las condiciones iniciales.

Ahí todavía tenemos margen de mejora. Un edificio puede cumplir cuando se pone en servicio y, años después, haber perdido parte de ese nivel de protección por falta de mantenimiento, por reformas o por cambios de uso.

Además, están apareciendo riesgos nuevos que nos obligan a revisar continuamente si las soluciones que tenemos son suficientes. Por eso uno de los grandes retos del sector es precisamente ese: que la seguridad no se quede en el momento de la puesta en servicio, sino que se conserve durante toda la vida del edificio.

 

  1. Las puertas cortafuego son un elemento crítico en la compartimentación de incendios. ¿Considera que su importancia está suficientemente reconocida por promotores, propietarios y usuarios?

Probablemente no tanto como debería. Una puerta cortafuego forma parte de la estrategia de compartimentación del edificio. Su función es contener durante un determinado tiempo el fuego y el humo dentro del sector en el que se ha producido el incendio, protegiendo otros espacios y, especialmente, las vías de evacuación.

El problema es que la protección pasiva suele ser poco visible. Todo el mundo identifica un extintor o un detector como elementos de protección contra incendios, pero no siempre ocurre lo mismo con una puerta cortafuego, un sellado o un elemento de sectorización.

Además, una puerta cortafuego solo protege si funciona correctamente. Mantenerla bloqueada en posición abierta, alterar sus componentes o impedir su cierre puede comprometer la compartimentación del edificio. De ahí la importancia de concienciar también a propietarios y usuarios de que es algo muy importante para salvar vidas.

 

  1. En muchas ocasiones el problema no está en el producto, sino en la instalación o el mantenimiento. ¿Qué errores detecta con mayor frecuencia y cómo podrían evitarse?

Puedes tener un buen producto y perder sus prestaciones por una instalación incorrecta o porque después nadie lo mantiene como corresponde.

En una puerta cortafuego hay que mirar muchas cosas: el estado de la hoja y del marco, las holguras, las juntas, los cierrapuertas, los mecanismos de coordinación si tiene dos hojas… y también algo tan sencillo como comprobar que nadie ha colocado una cuña para mantenerla abierta.

Otro problema aparece con las reformas. Los edificios cambian, se hacen obras, se pasan instalaciones nuevas, se modifican espacios. Si esas intervenciones no tienen en cuenta la protección contra incendios, puedes terminar comprometiendo una sectorización que funcionaba correctamente.

La mejor forma de evitar estos problemas es contar siempre con profesionales cualificados y mantener una trazabilidad adecuada de las actuaciones realizadas.

 

  1. La normativa evoluciona constantemente. ¿Qué cambios deberían conocer especialmente las empresas de puertas y automatismos para seguir aportando valor y seguridad a sus clientes?

Las empresas tienen que seguir muy de cerca la evolución del Código Técnico de la Edificación (CTE), la normativa de producto de la construcción y también los cambios que se han producido en el ámbito industrial con el nuevo Reglamento de Seguridad contra Incendios en los Establecimientos Industriales (RSCIEI), aprobado en 2025.

Este último establece requisitos concretos para las puertas que compartimentan sectores de incendio y sus sistemas de cierre automático, coordinación y retención.

Pero algo más importante que memorizar normas es entender qué función de seguridad tiene cada elemento dentro del edificio. Cuando sabes para qué sirve realmente una puerta cortafuego y qué tiene que hacer durante un incendio, entiendes mucho mejor por qué determinados requisitos son tan exigentes.

 

  1. La digitalización está transformando la gestión de los edificios. ¿Cómo imagina la integración entre las puertas automatizadas, los sistemas de control de accesos y la protección contra incendios en los próximos años?

Vamos hacia edificios mucho más conectados. Eso nos va a permitir saber mejor qué está pasando con cada sistema, detectar fallos antes y tener más información sobre el estado real de una instalación.

En el caso de las puertas automatizadas y los controles de acceso, la integración puede aportar mucho, pero en caso de incendio, la evacuación y la seguridad de las personas tienen que estar garantizadas. Las puertas de emergencia y evacuación no pueden depender de sistemas de apertura en remoto, ya que una avería o un fallo de comunicación podría impedir su apertura en el momento en que más se necesita.

La tecnología debe ayudarnos a gestionar mejor los sistemas y a garantizar que cumplen su función dentro de las exigencias normativas. No basta con que un elemento esté instalado; debemos tener la certeza de que responderá correctamente cuando sea necesario.

 

  1. ¿Qué papel deben desempeñar los fabricantes e instaladores para combatir el intrusismo y garantizar que las instalaciones cumplan realmente con los niveles de seguridad exigidos?

Tienen un papel enorme. En seguridad contra incendios hay errores que pueden pasar desapercibidos durante años. El problema aparece el día en que hay un incendio y el sistema no responde.

Por eso necesitamos formación a instaladores, profesionales cualificados, formación continua y empresas que entiendan la responsabilidad que tienen entre manos. También hay que explicárselo al cliente. Muchas veces se compara únicamente precio, cuando estamos hablando de sistemas que tienen que responder en una emergencia.

Las asociaciones sectoriales tenemos la responsabilidad de impulsar la formación, promover buenas prácticas y trabajar con las administraciones para elevar el nivel de profesionalización del mercado.  Es una de las líneas en las que trabaja activamente nuestro Comité Sectorial de Ingeniería, Instalación y Mantenimiento de Sistemas de Protección Pasiva.

 

  1. Desde su experiencia, ¿qué distingue a una empresa excelente en el ámbito de las puertas y automatismos desde el punto de vista de la seguridad?

La diferencia está en cómo entiende su responsabilidad sobre el conjunto de la instalación, desde la fabricación a la instalación. Una buena empresa no se limita a suministrar un producto conforme; conoce dónde va a instalarse, qué función debe desempeñar, cómo interactúa con otros sistemas y qué mantenimiento necesitará para conservar sus prestaciones.

También resulta fundamental la cualificación de sus profesionales, la trazabilidad de las actuaciones y la capacidad de asesorar al cliente cuando detecta una situación que puede comprometer la seguridad.

La excelencia se demuestra durante toda la vida útil de la instalación, no únicamente el día de su puesta en servicio.

 

  1. FIMPA y Tecnifuego comparten objetivos en materia de calidad, formación y normativa. ¿Qué proyectos de colaboración cree que podrían aportar mayor valor al sector?

Tenemos ámbitos de trabajo comunes muy claros. Uno de ellos es la formación y cualificación de los profesionales que intervienen en la instalación y mantenimiento de elementos vinculados a la seguridad contra incendios.

También existe margen para colaborar en divulgación técnica, elaboración de recomendaciones y buenas prácticas, seguimiento de la evolución normativa y sensibilización de propietarios y usuarios sobre la importancia del mantenimiento.

Y otra cuestión especialmente interesante es trasladar mejor al mercado que una puerta cortafuego, un automatismo y un sistema de protección contra incendios no son elementos aislados. Su correcta coordinación forma parte de la seguridad global del edificio.

 

  1. Si pudiera trasladar una única recomendación a los empresarios del sector de las puertas y automatismos, ¿cuál sería para afrontar con éxito los próximos años?

Que entiendan la seguridad como parte del valor de su producto y de su servicio, no simplemente como una exigencia normativa.

Los edificios serán cada vez más conectados, automatizados y complejos, y eso va a exigir profesionales con mayor conocimiento técnico y capacidad para trabajar de forma coordinada con otros especialistas.

Las empresas que inviertan en cualificación y sean capaces de demostrar que sus soluciones mantienen las prestaciones de seguridad durante toda su vida útil estarán mejor preparadas para afrontar esa evolución.

 

  1. Mirando al futuro, ¿qué oportunidades vislumbra para las empresas que apuesten por la innovación, la especialización y una cultura de la seguridad como elemento diferenciador?

Hay muchas oportunidades, porque los edificios van a necesitar soluciones cada vez más especializadas.

La digitalización puede ayudar mucho en mantenimiento, supervisión y trazabilidad. También van a aparecer nuevas necesidades a medida que cambien los edificios y los riesgos que hay dentro de ellos.

Pero innovación no es meter tecnología porque sí. A veces innovar es hacer un producto más fiable, que sea más fácil de mantener o que permita saber con claridad cuándo algo no está funcionando.

Las empresas que consigan transmitir confianza y demostrar que sus soluciones funcionan de verdad van a tener una ventaja clara.